domingo, 29 de novembro de 2009

Farsa electoral bajo botas militares y armas yankis

Farsa electoral bajo botas militares y armas yankis
Tegucigalpa. Agencia PL. | 29 noviembre del 2009
radiolaprimerisima.com



Bajo un despliegue militar y policial sin precedentes, transcurren hoy en Honduras las elecciones convocadas por el régimen de facto que usurpó el poder tras el golpe de Estado del 28 de junio.


Unos 31 mil soldados y agentes, e incluso grupos paramilitares, fueron enviados a todos los municipios con motivo de las votaciones.

El régimen de Roberto Micheletti adquirió en Estados Unidos un camión blindado, por valor de 12 millones de dólares, para reprimir protestas, además de 10 mil granadas y cinco mil proyectiles de gas lacrimógeno, denunciaron organizaciones humanitarias.

"La compra de estos pertrechos, unida a la orden de despejar los hospitales, reafirma que nos enfrentamos a terribles presagios en estas elecciones espurias", advirtió el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras (COFADEH).


Este fin de semana soldados hirieron a tres jóvenes cuando el vehículo donde viajaban se acercó a un retén militar en las inmediaciones del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en esta capital.



Uno de los heridos, Ángel Fabricio Salgado, recibió un impacto en la cabeza y su estado de salud es crítico, dijeron los médicos que lo atienden en el Hospital Escuela.


De acuerdo con testigos del hecho, los efectivos abrieron fuego sin ordenar antes la detención del auto y después limpiaron la escena del tiroteo.


Mientras, en la localidad de Siguatepeque un comando militar allanó las instalaciones de la organización "Red Comal", amenazó a sus empleados y revisó toda la documentación.


Cuarenta y cinco efectivos ingresaron a la fuerza a la sede, después de romper sus puertas, y señalaron que tenían la orden de "catear todos los lugares considerados peligrosos".


COFADEH condenó las acciones represivas y llamó a la comunidad internacional a adoptar acciones para contener esta barbarie.


Organizaciones humanitarias nacionales e internacionales se declararon en emergencia desde hace varios días ante la posibilidad de una escala de violencia sin precedentes durante los comicios.


El Frente Nacional contra el Golpe de Estado, que agrupa a varias organizaciones populares, llamó a la población a mantenerse en sus viviendas para resguardarse de las agresiones y abstenerse de votar para no validar la farsa electoral.


Sin embargo, en las regiones fronterizas con otros países las fuerzas de seguridad están obligando a los ciudadanos a trasladar las urnas y quienes se niegan a hacerlo son amenazados y reprimidos.


A pesar de las intimidaciones varias personas entrevistadas por la prensa manifestaron su decisión de no acudir a las urnas.


"No podemos ir a votar mientras nuestro presidente legítimo, electo por el pueblo (Manuel Zelaya), no esté de nuevo en la presidencia", dijo Carmen Rosales, vendedora ambulante.


En la jornada se deberá elegir al primer mandatario, tres vicepresidentes, 128 diputados y 298 gobiernos municipales.


Tanto Zelaya, como el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, anunciaron su decisión de impugnar las elecciones por la falta de legitimidad y transparencia de un proceso convocado por los mismos autores del cuartelazo.


La apuesta a la abstención


Por María Laura Carpineta


Hoy la dictadura hondureña cumple cinco meses en el poder y lo celebra con una fiesta cívica. Alrededor de 4,6 millones de hondureños ­un millón en Estados Unidos­ están registrados para elegir presidente y vice, y reemplazar a todo el Congreso y a los 298 alcaldes del país. Los comicios estaban programados desde antes del golpe militar que derrocó a Manuel Zelaya, pero la mayoría de los países latinoamericanos no los reconocerá y parte de la sociedad hondureña ya adelantó que se quedará en sus casas hasta el cierre de las urnas. En las casi tres décadas de democracia hondureña, la participación electoral nunca superó el 50 por ciento. ³Si conseguimos una abstención del 70 por ciento será un éxito. ¿Estados Unidos reconocerá un gobierno electo por menos del 20 por ciento del electorado? Sería una vergüenza², aseguró Andrés Pavón, presidente del Comité de Defensa para los Derechos Humanos y promotor del llamado toque de queda popular.


Los que se decidan por ir a votar tendrán cinco opciones para la Presidencia, aunque solamente dos tienen posibilidades reales de ganar. Se trata de los candidatos de los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Nacional, los cuales desde el fin de las dictaduras de los setenta se dividen el 95 por ciento de los cargos electos y los designados políticamente, como los jueces de la Corte Suprema. El golpe del 28 de junio pasado no cambió eso, lo acentuó. La mayoría de los candidatos independientes o progresistas que aspiraban a una banca en el Congreso o una alcaldía abandonaron la campaña, en solidaridad al presidente Zelaya, quien desde su refugio en la embajada brasileña pedirá hoy la anulación de los comicios.


Las últimas encuestas previas a la veda coincidían en que el candidato nacionalista, Porfirio Lobo, ganaría la Presidencia cómodo y podría también alcanzar una mayoría absoluta en el Congreso unicameral. A pesar de haber apoyado el golpe desde el principio, Lobo consiguió no quedar pegado a la imagen de Micheletti, quien según los sondeos es rechazado por la mayoría de los hondureños, zelayistas y opositores. Quizá por eso su candidato, el liberal Elvin Santos, no haya podido escalar en las encuestas.


Santos fue el vicepresidente de Zelaya, pero se distanció cuando su compañero de fórmula giró hacia el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez. Durante los últimos meses de campaña hizo de su oposición a Zelaya su mayor propuesta de gobierno. Ayer, a sólo horas de la votación, prometió que una de sus primeras medidas como presidente será sacar a Honduras del ALBA, el bloque regional liderado por Venezuela y Cuba. Pero mientras ese discurso emociona al sector más duro de los golpistas, Santos perdió a gran parte de la base electoral liberal, que aún apoya a Zelaya.


La expectativa hoy no será quién gana ­sea Lobo o sea Santos, ganará un aliado de la dictadura­, sino cuánto apoyo logre reunir el presidente derrocado. ³Los que estamos con la democracia nos vamos a quedar en nuestras casas², sentenció Pavón, en diálogo telefónico con este diario. En Honduras el voto es obligatorio, pero la ley no concibe ninguna sanción para los que no lo hagan. El llamado toque de queda popular no sólo será una herramienta de resistencia, sino que buscará evitar choques violentos con la policía y los militares.


La resistencia y las organizaciones de derechos humanos vienen denunciando un clima de agresión de baja intensidad por parte de la dictadura. En otras palabras, no hay grandes represiones en las calles, pero el ejército realiza sistemáticamente allanamientos y detenciones selectivas en Tegucigalpa y en el interior. Una de esas detenciones terminó en la muerte de un maestro jubilado el martes pasado.


Pero a pesar de esa constante tensión latente, ayer la capital hondureña se movía a un ritmo calmo y apacible. No había enjambres de mujeres con niños paseando de una feria a otra, haciendo compras para el fin de semana familiar. Las calles estaban tranquilas, al igual que las patrullas policiales, que ya se convirtieron en parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Como en otras vísperas de elecciones, los paredones de los edificios y las casas, y los noticieros recordaron durante las 24 horas que el país está a un paso de elegir ³un cambio². Pero esta vez ya no se trata de los candidatos.


El movimiento de Resistencia Popular se ocupó de dejar pintadas en toda la ciudad y el país con la consigna de ³No voten², mientras que los golpistas hicieron uso de los medios de comunicación masivos para bombardear con mensajes que apelaban al corazón patriota y nacionalista de los hondureños. ³Si no votas, es que votas por Chávez² y ³Para que Chávez no destruya lo tuyo, vota por vos², fueron algunos de los anuncios que repetían una y otra vez las radios golpistas.


El estratega de esa campaña fue nada menos que la cara visible de la dictadura, Roberto Micheletti, el otro líder hondureño que se juega hoy su futuro político. Ayer el dictador, que dejó el sillón presidencial hasta el miércoles próximo como una concesión a Washington, volvió a cargar contra el presidente venezolano, a quien acusó de estar detrás del cierre de las fronteras, ordenado por los vecinos gobiernos de Nicaragua y El Salvador. ³Chávez quiere boicotear el derecho que tenemos los hondureños a ser libres², aseguró desde su breve retiro.


Pero muchos hondureños ya perdieron la libertad hace tiempo. Uno de ellos, el presidente Zelaya. Hace más de dos meses que está preso dentro de la embajada brasileña con algunos de sus familiares y sus asesores más cercanos. La comunidad internacional presionó para que la dictadura dejara de apuntarlo con sus francotiradores y lo restituyera en el poder. Pero Micheletti y su gente se resistió y el viernes, con el apoyo de Estados Unidos a las elecciones garantizado, se dio el lujo de prohibirle todas las visitas. Zelaya seguirá hoy las elecciones desde una radio o un celular, más solo que nunca.


Zelaya denuncia falta de observación imparcial


El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, denunció hoy que las elecciones convocadas por el gobierno de facto carecen de la supervisión de un ente imparcial, debido a la evidente complicidad estadounidense con los golpistas.


En declaraciones a la televisora multiestatal Telesur, Zelaya recordó que los comicios transcurren sin supervisión oficial de la Organización de Estados Americanos, o de Naciones Unidas, pese al ambiente enrarecido en que se celebran.


Interpelado sobre el papel de Estados Unidos como garante de la transparencia del proceso, el mandatario demeritó la seriedad de Washington, a cuyo gobierno acusó de jugar a ser juez y parte por estar a favor del régimen golpista.


La posición de Estados Unidos es fatal para América Latina, acotó.


Agregó que los opositores al golpe de Estado carecen de representantes en los colegios, por lo que no existe una contraparte para validar la seriedad de los comicios.


Las elecciones están monitoreadas por el mismo verdugo que canceló el voto popular, al quebrar el orden constitucional, impedir mi continuidad y el referendo, dijo.


Después de calificar de farsa al proceso, el gobernante legítimo de los hondureños vaticinó que quien surja vencedor de los comicios tendrá que retomar el proceso de concertación nacional abandonado por los golpistas.


En ese sentido, Zelaya confió en que la comunidad internacional acudirá en apoyo a la democracia hondureña, tronchada en la noche del 28 de junio por la fuerza de las armas, cuando fue obligado a salir de la residencia ejecutiva hacia Costa Rica.

Enviado ao grupo FIAN por resistente


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